He notado que vivir en la Ciudad de México implica muchas cosas, y una de ellas y muy importante para mi, es “el tiempo”… Los que vivimos aquí decimos: “Sin tráfico llego en 15 minutos, con tráfico en 45 minutos.” No medimos la distancia por kilómetros, sino por la cantidad de autos que hay. Y siempre cambia, creemos que sabremos cómo estará el tránsito… decimos: “Es viernes y quincena, mejor saldré más tarde para evitar el tráfico”… ó “vamos por un café, en lo que baja el tráfico” . El salir con alguien se vuelve complicado, y más si esa persona vive del otro lado de la ciudad… Supongo que si logran verse dos veces por semana, sin tomar en cuenta el fin de semana, tienen DEMASIADAS ganas de verse; y es que ¿Quién quiere manejar 2 horas y media para estar 1 hr con esa persona y regresarse a dormir porqué al día siguiente debe levantarse temprano porque su trabajo tampoco le queda cerca de casa? (Ya sé, a mi también me sorprendió el tamaño de mi pregunta)

Hablando con un amigo, alguna vez me dijo: “Mi límite para salir con una chica, es la Narvarte.” Yo nunca había establecido algún límite… Y es que sí… vivir en la CDMX te cambia, le das valor a ciertas cosas más que a otras. Y bueno… si van a buscarme o hacen lo posible por verme SOY FELIZ.

Al final lo importante es la manera en que decides vivir aquí; la forma en que te adaptas y haces que las cosas sucedan, no importando si es viernes de puente, viernes de quincena, hora de la entrada al colegio de los niños.

Uno termina entrando al gimnasio cerca de su trabajo, porque es la mejor forma de “hacer tiempo”, para que cuando salga sea más sencillo llegar a casa, aprovechar esas dos horas que hubiera hecho si hubieras salido a las 6pm, y únicamente hacer 20 minutos ya que todo medio fluyó. Uno se vuelve experto en improvisación.

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El amor en los tiempos del tráfico, complicado. ¿No?

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